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Resiliencia mundial: a prueba de la pandemia

COVID-19 ha sido uno de los mayores desafíos que ha enfrentado la humanidad en las últimas décadas. Y al igual que la pandemia, todos los días nos enfrentamos a miles de situaciones que van más allá de nuestro control y que pueden afectar significativamente la vida diaria, incluyendo las economías locales. La humanidad ha mostrado que puede adaptarse y perseverar en este tipo de situaciones demostrando ser resiliente, pero aún queda trabajo por hacer.

La resiliencia social depende de la capacidad de la economía en su conjunto para hacer frente al impacto de acontecimientos adversos. Según el Índice de Resiliencia en el nuevo reporte sigma "Global resilience: put to the pandemic test" realizado por el Swiss Re Institute, a nivel mundial, la resiliencia se mantuvo estable en 2019 a comparación de 2018. Sin embargo, la COVID-19 ha desafiado este escenario y se estima que disminuirá una quinta parte en 2020.

El reporte también establece que la brecha de protección a nivel global para salud, mortalidad y catástrofes naturales se mantuvo en un récord de 1,2 billones de USD en 2019, en donde salud y mortalidad representaron el 80% del total. Si bien la crisis por COVID.-19 pondrá la resiliencia en salud en el centro de atención en 2020, el impacto de la pandemia en cada país variará en función a la calidad de la infraestructura en materia de salud y el éxito de las políticas de contención gubernamentales.

En cuanto a América Latina, Brasil es uno de los países más afectados debido a la reducción del espacio político y se espera que baje 10 lugares en el ranking del índice de resiliencia de 2020, mientras que se espera que México suba 7 lugares. Las fuertes caídas en la resiliencia en algunos países significan que otros asciendan en el ranking, aunque los niveles absolutos de resiliencia no necesariamente hayan mejorado.

Pero aún en este escenario desafiante, como dijo Albert Einstein "En medio de cada crisis, se encuentra una gran oportunidad". Mejorar las perspectivas de crecimiento a largo plazo y la recuperación de la resiliencia económica deben ser la principal prioridad política para las sociedades. Las alternativas deben incluir reformas estructurales que fortalezcan la resiliencia, tales como inversiones específicas en infraestructura sostenible, la economía digital y la transición en la disminución de carbono. Esto representa una gran área de oportunidad para América Latina, ya que se espera una inversión en infraestructura de 150 mil millones de dólares al año en la región entre 2021-2040.

Y aunque COVID-19 está en el centro de atención, no debemos perder de vista otros riesgos como los causados por catástrofes naturales, ya que se espera que el cambio climático tenga un gran peso en la resiliencia social.

En Swiss Re estamos convencidos de que todos nosotros: industrias, entidades privadas y públicas, sociedades e individuos, tenemos un papel muy importante para tomar medidas inmediatas y concretas con el objetivo de detener esta crisis. Como reaseguradores, entendemos esa responsabilidad y creemos que el trabajo en conjunto es indispensable para hacer del mundo un lugar más resiliente en los años por venir.

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